sábado, 8 de abril de 2023

Abril

Avanza la primavera poco a poco, los árboles más tardíos van echando las hojas, y, en silencio, los árboles van cubriéndose de un verde de promesa.

Los cerezos están en flor e invitan a celebrar nuestro propio Hanami, esa tradición japonesa de contemplar la belleza de las flores, especialmente asociada a la floración de los cerezos. Durante el tiempo que dura esta, la gente acude a parques y jardines a contemplar las flores. Es habitual ir a los parques en los que los cerezos han florecido para comer, beber y charlar. Tras unos pocos días de esplendor dan paso a otro espectáculo en forma de lluvia de pétalos.

Pero no solo los cerezos, otras especies también florecen en abril. Algunas son discretas y apenas se distinguen entre las hojas, como en el caso del alcanforero o el aguacatero, pero otras son muy vistosas. Es el caso de la fotinia, el castaño de indias o la lluvia de oro.



Que lo mire mis ojos

vuelto nube,

aire de abril,

sombra de golondrina

en los espejos frágiles

del mar...

     Meira Delmar, Dejo este amor aquí

 



viernes, 17 de marzo de 2023

Tres mil millones

La Unión Europea se propone plantar 3.000 millones de árboles adicionales para 2030.

Esta labor se enmarca en las iniciativas para reforzar los bosques de la Unión Europea y mitigar el cambio climático. Se espera, además, que ayude a reforzar las zonas rurales y a naturalizar las ciudades, consiguiendo un impacto positivo en la salud y el bienestar de la ciudadanía europea.

Cualquiera puede plantar un árbol, esta iniciativa está abierta a la participación de particulares, asociaciones, empresas y organismos públicos como administraciones rurales, urbanas y regionales.

Un nuevo reto en el que la Villa puede y debe participar, porque plantar árboles es una inversión de presente y de futuro.

 “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años; el segundo mejor momento es ahora”.

Proverbio chino

Más información:

https://environment.ec.europa.eu/strategy/forest-strategy_es

sábado, 25 de febrero de 2023

Abeto azul

Nombre en euskara: Izei urdin 

Nombre científico: Picea pungens

Familia: pináceas


Los abetos de puntiagudos gorros

con largas túnicas vestidos,

como astrólogos

a sus hermanos talados saludan

esos barcos que por el Rhin bogan

En las siete artes adoctrinados

por viejos abetos, sus ancestros,

que son grandes poetas

predestinados se saben

a brillar más que planetas

Guillaume Apollinaire, Los abetos 

Este bonito ejemplar se encuentra en el parque Doctor Areilza.

 Especie perennifolia, originaria de las Montañas Rocosas de los Estados Unidos.

Puede alcanzar 35 m de altura. La corteza es marrón-grisácea, escamosa.

Las hojas (acículas) tienen 15-30 mm de longitud, sección cuadrangular, son punzantes y están dispuestas como en cepillo. De color verde azulado, son aromáticas cuando se frotan.

Las flores femeninas, de color púrpura cuando son jóvenes, se vuelven marrones. Dan paso a conos colgantes, oblongo-cilíndricos, marrones en la madurez.

Es muy resistente a ambientes contaminados y a condiciones climáticas rigurosas.

Es cultivada con fines ornamentales por su follaje azul-plateado

El nombre genérico (Picea), procedente del Latín (pix = brea), es el nombre clásico dado a un pino que producía esta sustancia; pungens es un epíteto latino que significa "puntiagudo, punzante", aludiendo a sus hojas. 

sábado, 4 de febrero de 2023

Febrero

Algunos frutos siguen adornando los árboles y sirven de alimento para las aves.                                       


Desde el corazón del invierno, la primavera empieza a enviar señales, los días van alargando y parece que la tierra se despereza. Podemos disfrutar de la espectacular floración de los magnolios de Soulange.

Comienzan a florecer los prunus (ciruelos, ciruelos rojos…) 


Aunque siempre fui cobarde

contigo, amoroso alarde

hacer de un recuerdo quiero:

era a mitad de Febrero;

era a mitad de una tarde.

Antonio García Gutiérrez, Carta a Filena

viernes, 13 de enero de 2023

Mirar un árbol

Según Alejandro Jodorowsky la primera lección para aprender a hacer cine consiste en “sentarse desde que amanece hasta que anochece frente a un árbol sintiendo la luz. Volver siete días seguidos y hacer lo mismo”. 

Quizá sea pedir demasiado, pero he empezado a practicar. Me he dado cuenta de que cambia en función del ángulo que escoja para observarlo. Se ve distinto si lo miro desde muy cerca o desde muy lejos. Vuelve a cambiar si me fijo en los colores, o en sus partes: las yemas, las hojas, la corteza, las raíces, las flores. Investigo qué edad tiene y observo cómo va cambiando a lo largo del año. Lo tomo como punto de encuentro, y entonces me pregunto: ¿qué historias podría contar?

  En ocasiones, un árbol nos dice más de lo que podemos leer en un libro.

                                                                                                      Carl Jung

 

jueves, 22 de diciembre de 2022

Algarrobo

Nombre en euskara: Algarroba 

Nombre científico: Ceratonia siliqua

Familia: Fabáceas


«… que solo traigo en mis alforjas un poco de queso, tan duro que pueden descalabrar con ello a un gigante; a quien hacen compañía cuatro docenas de algarrobas y otras tantas de avellanas y nueces, mercedes a la estrecheza de mi dueño, y a la opinión que tiene y orden que guarda de que los caballeros andantes no se han de mantener y sustentar sino con frutas sexas y con las yerbas del campo».

              Miguel de Cervantes,  El Quijote


Este joven ejemplar se encuentra en el parque Mirador de los Montes de Triano.

Árbol típico del Mediterráneo y de Oriente Próximo. Su cultivo fue muy extendido por los árabes desde el siglo XII.

El algarrobo es un árbol de hasta 10 metros de altura, es dioico y es de follaje perenne. La copa es redondeada. 

Sus raíces son fuertes y largas, llegando extenderse hasta 40 metros del tronco, dos cualidades que les permiten ir en busca y captura del agua subterránea.

 Las hojas, redondeadas u ovaladas, de margen entero, son persistentes, verde oscuras y compuestas, pues sus hojuelas nacen enfrentadas de dos en dos hasta 5 pares. 

Las flores son poco vistosas aunque de fuerte olor, color verde-amarillento y nacen en grupos arracimados directamente del tronco o de ramas laterales. Las hay femeninas, masculinas y hermafroditas, generalmente sobre distintos pies de planta. 

Los frutos son las algarrobas o garrofas, unas vainas duras de color castaño oscuro que llegan a medir unos 30 centímetros. Son de gran valor nutritivo (antes se comían en fresco como golosina), aunque las semillas, que son muy duras, no son comestibles

De la algarroba se extrae la denominada "goma de garrofín", que se utiliza como espesante y estabilizante (E410) natural en muchos productos alimentarios (helados, sorbetes, salsas, productos lácteos, etc...) e incluso se toma molida o en tabletas como sucedáneo del cacao.

La madera es muy dura y resistente, de modo que es apreciada para hacer muebles y trabajos artesanales.

Para pesar los metales preciosos se utiliza el quilate. Los quilates equivalen a 200 mg, y antiguamente eran las semillas del algarrobo torrefactadas las que se usaban para este fin, por ser su peso muy similar, de tal manera que el nombre semítico de la semilla de algarrobo era querat o kirat, de donde deriva la palabra ‘quilate’.

De crecimiento lento, puede ser bastante longevo (hasta 500 años). Es una especie de gran rusticidad y resistencia a la sequía y a las plagas,

El nombre genérico (Ceratonia) hace alusión a sus frutos curvos en forma de cuerno (ceratos); siliqua es el nombre latino de la algarroba y en general de los frutos en legumbre. 

sábado, 3 de diciembre de 2022

Diciembre

El tiempo de luz solar sigue menguando, y los árboles entran en un estado de letargo, de reposo vegetativo. Ralentizan su ciclo vegetativo y “duermen”.

Tras la caída de la hoja, ganan protagonismo las especies perennifolias, que mantendrán el verde durante el invierno. Algunas de ellas, además, muestran sus hermosos frutos, dando colorido a los días más cortos del año. Es el caso del madroño o el acebo, que con sus sugerentes bolitas evoca la Navidad.

 

Otras parece que quieren ir a contracorriente, y, como el durillo, es ahora cuando florecen. 

Cuando llega diciembre y las lluvias abundan,
ellas con las acacias tornan a florecer,
tan puras y tan frescas y tan llenas de aroma
como aquellas que un tiempo con fervor adoré.

Rosalía de Castro, En mi pequeño huerto.