lunes, 28 de septiembre de 2026

Árboles en el arte (1)

Los árboles están en el planeta desde mucho antes que el ser humano. Dependemos de ellos, y han sido un poderoso símbolo desde el principio. No es de extrañar, por tanto, que aparezcan en las manifestaciones artísticas de todos los tiempos.

En el noreste de Brasil, en el parque nacional de la Serra da Capivara, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, se hallaron unas pinturas rupestres, cuya antigüedad se estima en torno a 25.000 años, en las que aparece la que posiblemente sea la representación más antigua de un árbol.

Durante la Edad de Piedra también se dibujaron árboles sobre rocas, y esa práctica continuó hasta la Edad de Piedra Tardía, entre el 13.000 y 2.000 A. C.

Del Antiguo Egipto nos han quedado imágenes sorprendentes. En una pintura encontrada en la Tumba de Tutmosis III (1479-1426 A. C.), aparece Isis como “fuerza fecundadora de la naturaleza”, en forma de árbol amamantando al Faraón después de su muerte. Se trata del árbol sagrado del sicomoro (Ficus sycomorus). Considerado como el árbol de la vida, estaba asociado a Isis, y era muy valorado por su densa sombra, así como por sus frutos y su madera, que era utilizada para la elaboración de muebles y sarcófagos. 

Tanto en la antigua Grecia, como en Roma, los árboles aparecen en frescos, cerámicas y otras expresiones artísticas. Un ejemplo de ello aparece en la imagen adjunta: una pintura al fresco, que se encontraba en la Villa de Livia, esposa del emperador Augusto. 

En China, desde el siglo IV D. C., los árboles fueron protagonistas de la pintura paisajista, que a menudo encerraba significados ocultos. El pino, por ejemplo, representaba la longevidad, la resistencia y la fortaleza debido a su naturaleza perenne.

Estas ideas también están presentes en el arte japonés. La floración del ciruelo y del cerezo, llamada sakura, es un tema recurrente desde hace siglos y se ha plasmado en todo tipo de medios: biombos, rollos de seda, abanicos, kimonos, etc. Son imágenes bellas a la vez que simbólicas. Las flores de estos árboles ofrecen todo un espectáculo en primavera y representan la vitalidad, la esperanza y la renovación, pero también recuerdan el carácter efímero de la belleza.

Fuentes consultadas:

Ø  Kirkham, T (2024). Árboles: Una exploración de su mundo, de la raíz a la copa, Phaidon, Nueva York.

Ø  https://es.wikipedia.org/

Ø  Conferencia Árboles. Francisco Javier San Martín. https://www.youtube.com/watch?v=zJ6GL0Hc8D4

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